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domingo, 12 de agosto de 2012

El secreto de la alquimia: Capítulo 6


Belisa y Marcus sabían que tenían un largo camino por delante. Había pasado ya tres días desde que salieron de Tritonia y su paisaje no había cambiado en lo mas mínimo solo arboles por todos lados, por no hablar de su falta de comida para un almuerzo satisfactorio en el mediodía.
                Cuanto más avanza por el bosque más espeso era pero eso no le hacia perder su encanto. Era un lugar verde lo que sintonizaba a la perfección con los pájaros cantando por la llegada de la primavera.
Belisa se detuvo en seco haciendo que Marcus se parase justo detrás de ella, escucho un ruido en los arboles, vio una ardilla  y le tiro la espada la cual logro clavar en el árbol pero ni rozar a la ardilla. Viendo como la ardilla se escapaba y frustrada Belisa se subió al árbol y cogió su espada.
-¿Qué pretendías?- preguntó Marcus.
-Cazar para tener algo que almorzar hoy- Dijo asqueada Belisa- pero con una espada es imposible, tendremos que hacer un arco.
-Yo no se utilizar un arco- Le dijo Marcus.
-Por suerte para los dos yo sí- Dijo Belisa sonriendo.
Entonces Belisa se dirigió a un árbol y con su espada cerró una rama de un árbol que estaba curvada le quito la piel y las rugosidades cogió la cuerda con la que tenia cerrada la bolsa ya vacía de la comida, la estiro, la tenso y se la puso al árbol.
Cuando Belisa vio el resultado se alegró pues le había quedado francamente bien, ahora solo tenia que hacer un carcaj y unas flechas para llenar lo anterior.
Cogió unas rama de los arboles las afilo dejándole una punta muy fina. De mientras Marcus cogió un tronco no muy grueso lo ahueco introdujo la tela por la abertura que le había hecho previamente con la espada y el otro estrenos por una raja que  en la camisa de Belisa lo anudo y Belisa metió las flechas dentro.
-Ya terminamos. No sabía que se te daba tan bien las manualidades- Le dijo Belisa a Marcus.
- La verdad es que yo tampoco, solo quería ayudar-  Le respondió Marcus- Oye Belisa… - Empezó a decir Marcus.
-Silencio, ¿Escuchas eso?- susurro Belisa.
Rápidamente se giro, saco una flecha, la puso en el arco, lo tenso y soltó la saeta que silbo fuerte con el viento. Cuando Marcus y ella se fijaron Belisa había acertado a un pájaro y a una ardilla en la cabeza.
-No es mucho pero servirá para la comida no te parece.-dijo Belisa.
-Si voy a por leña- Respondió Marcus.
                Cuando hubieron terminado de comer siguieron su camino por el bosque, intentaban no pisar muy fuerte ni hacer mucho ruido por si podían cazar otra presa que le sirviese para cenar.
-¿Cuánto quedará de viaje?-Preguntó Belisa.
-No lo se pero el bosque no tiene pinta de acabar- Respondió Marcus.
                Marcus subió a la copa de un árbol y al mirar al horizonte no vio mas que arboles en su camino bajo y se lo dijo a Belisa.
                A medida que seguían caminando iba oscureciendo.
-Tenemos que ir pensando donde pasar la noche- Dijo Marcus.
Busquemos un claro- Propuso Belisa.
                Y los dos jóvenes siguieron andando hasta que llegaron a una zona con menos árboles donde montaron una hoguera.
-Voy a cazar algo- Dijo Belisa.
                Entro en el bosque pero ya era demasiado tarde y había oscurecido, por lo que no había ningún animal en el bosque.
                Cuando se dio la vuelta para dirigirse de nuevo hacia donde estaba Marcus vio unos ojos amarrillos mirándola y cuando sus ojos se adaptaron a la oscuridad  era un lobo lo que la miraba y esté salto hacia ella, Belisa lo esquivo por poco y grito de miedo. Empezó a correr bosque a través, se tropezó con una rama y se cayó al suelo, el lobo se puso sobre ella a 4 pata y cuando estaba apunto de empezar su carnicería se quedo inmóvil y se cayó, Marcus le había clavado su espada en el cuello al lobo. Marcus le sacó su espada del cuelo la limpio de sangre con un árbol y la envaino, todavía un poco cansado se dio la vuelta y le preguntó a Belisa.
-¿Estás bien?-Dijo tendiéndole la mano.
-Sí... creo que sí, al menos no me falta ninguna parte del cuerpo. Gracias por ayudarme- Dijo Belisa agarrando su mano y levantándose mientras sonreía.
-No hay porque darles simplemente escuche tu grito  supuse que te pasaba algo así que salí corriendo a buscarte- Le explico Marcus mientras le sonreía.
                Los dos volvieron al campamento, si es que se podía llamar así a una hoguera en un claro con yerba, y se acostaron.
-¿Sabes?- Dijo Belisa ya acostada mirando al cielo- Después de lo tranquilo que ha sido el día de hoy quién pensaría  que uno de los piratas mas temido de los mares nos persigue.
-Tienes razón- Dijo Marcus que estaba tirado en la yerba mirando hacia arriba con las manos entre la nunca y el suelo- Pero cuando lleguemos a Immor mañana las cosas serán más difíciles.
-Ya lo sé, que descanses- Dijo Belisa mientras se giraba y se ponía de espalda al fuego.
-Si… eso, descansa- Dijo Marcus cerrando los ojos, tenía la sensación que al decir que el día siguiente sería más difícil había roto la atmosfera que había en ese momento.
                Despertaron al día siguiente con los primeros rayos de sol y tras andar unas horas por el bosque empezó a ser menos espeso. Encontraron un lago donde saciaron toda la sed y pescaron  algunos peces para comer.
-Ya debemos estar cerca- Dijo Marcus.
-En ese caso sigamos antes de que sea mediodía- Dijo Belisa.
                Los dos caminaron callados un largo rato cuando a lo lejos divisaron la torre del castillo de Immon, siguieron caminando y cuando llegaron al camino que lleva hasta la entrada principal encontraron a muchos hombres por el suelo, un carro con las ruedas rotas tirado a un lado del camino y ningún caballo ni lo de los hombres que parecían caballeros ni los que debían tirar del carro.
-¿Pero que es esto?- Dijo Belisa sorprendida.