De camino al puerto Belisa le dio a
Marcus una de las espadas que había cogido de su padre.
-Toma, si nos vamos a enfrentar a varios peligros durante el viaje
necesitaras una de estas.
-¿De donde lo has sacado?
-Mi padre es un herrero, simplemente cogí un par de espadas.
Ambos se pusieron las espadas en el cinturón y fueron camino al
puerto de la ciudad baja, donde Belisa pensaba coger una barca para así
alejarse de la ciudad y en alguna isla vecina pensar una estrategia para seguir
a partir de ahora.
Cuando estaban cruzando la muralla de la ciudad baja dos personas
se tiraron de ella con ganchos y desenvainaron las espadas.
Eran dos
hombres uno alto y otro bajo, el alto tenía las ropas raídas, el pelo sucio y
desaliñado. Mientras que el otro tenía la ropa en mejor estado que su
compañero, era un poco gordo y tenía una barba rizada muy larga junto con unas
cejas muy pobladas que apenas dejaban ver sus ojos, lo que contrastaba con su
cabeza sin pelos.
-Marcus el capitán esta enfadado por tu tardanza, tenías una
misión importante y tu de mientras tonteando con chicas por hay ¡Joder es la
edad, pero ahora no es el momento!- Dijo el alto con una voz rasposa y
atropellándosele las palabras.
-Podéis volver y decirle al capitán que renuncio a su tripulación
y jamás le diré lo que sé sobre el secreto de la alquimia- Respondió Marcus
algo airado.
-No podemos dejarte marchar- Dijo el enano con una voz profunda y
agitada.
-Entonces… -Dijo Marcus- Me tendréis que detener.
El alto ataco a Belisa ya que era la
que parecía más débil de los dos. Entonces Belisa desenvaino su espada de
debajo de la capa rápidamente y paro el golpe trasversa que le venia por
arriba, lo desvió y le dio una rápida estocada en el pecho la cual causo su
muerte inmediata. De mientras el chico atacó con su espada a Marcus y entonces
Marcus con un ágil movimiento pego un salto se apoyó en el hombro del hombre y
salto hacia su espalda donde le dio un tajo trasversal casi superficial.
-Esta vez he fallado queriendo, la próxima vez no será así- le
dijo Marcus al enano- Ahora márchate, dile a tu capitán que no volveré y que se
ahorre el buscarme, él sabe perfectamente que tarde o temprano nos acabaremos
encontrando.
Marcus se
volvió y envaino su espada.
-Una cosa mas… - Dijo Marcus- Llévate a este de aquí, no lo dejes
tirado en medio de la calle.
El enano se cargo al alto a la espalda
y salió corriendo calle abajo. Marcus y Belisa se miraron con una media sonrisa
en sus caras. Belisa limpio la sangre de su espada y volvió a envainar.
-No sabía que fueras tan bueno con la espada-le dijo Belisa a
Marcus.
-Bueno imagínate mi sorpresa cuando tu has parado la espada de ese
hombre y le has matado- respondió Marcus- No sabía que fueras tan buena.
-Bueno llevo años viendo entrenar a mi hermano- Contesto Belisa.
-Bueno de todas formas no creo que podamos ir ahora al puerto, el
pirata que he dejado con vida a huido en esa dirección por lo que supongo que
el barco de Stevan esta atracado allí.
-¿Por eso lo degastes con vida?- Pregunto Belisa.
-Mas bien porque no es mi estilo ir matando por hay…- Explico
Marcus.
-Vaya, ahora quedo yo mal por matar a ese hombre- Dijo Belisa
pensativa.
-Tranquila, te tenias que defender lo comprendo –dijo Marcus-
pero… ¿sabes? No me gusta matar porque
realmente yo nunca elegí ser pirata, siempre me hubiese gustado llevar una vida
normal, pero nací siendo pirata, mi madre y mi padre eran piratas, tenían su
propio Barco y eran unos grandes capitanes, bastante reconocidos a decir
verdad, así que cuando yo nací ya era perseguido por las ordenes caballerescas
de las distintas ciudades y reinos, se podría decir que: “nací con la espada en
la mano”- Marcus dijo esto ultimo de una forma solemne casi triste.
-¿Y entonces porque estabas enrolado en el barco de Stevan en vez
de con tus padres?-Pregunto Belisa.
-Bueno… veras… mis padres murieron cuando yo tenía 5 años… fue
después de robar un barco con un gran cargamento de pólvora, el barco llevaba
demasiada y por alguna razón explotó y luego Stevan me encontró a la deriva y
allí me hizo unirme a su tripulación donde aprendí a luchar y buscarme la vida-
Dijo Marcus visiblemente apenado.
-Lo siento… yo… no lo sabía… -Dijo Belisa apunto de derrumbarse.
-No pasa nada- Respondió Marcus y su sonrisa habitual volvió a su
cara.
Eso alegró a Belisa, llevaba poco tiempo con
Marcus y Belisa ya le había cogido cariño y se alegraba de haberle conocido.
-Bueno y entonces ahora que hacemos, ya no podemos ir a puerto- Le
dijo Belisa dubitativa a Marcus.
-Bueno… yo he pensado que podíamos ir a la ciudad vecina y allí
embarcar en un barco- Dijo a rascándose la mejilla.
-No es mala idea, ¡vayamos!, pongamos rumbo a Immor.
Belisa se puso
su capucha y los dos compañeros salieron de la ciudad baja y se dirigieron al
bosque que separa Tritonia de Immor.