Belisa y
Marcus sabían que tenían un largo camino por delante. Había pasado ya tres días
desde que salieron de Tritonia y su paisaje no había cambiado en lo mas mínimo
solo arboles por todos lados, por no hablar de su falta de comida para un
almuerzo satisfactorio en el mediodía.
Cuanto
más avanza por el bosque más espeso era pero eso no le hacia perder su encanto.
Era un lugar verde lo que sintonizaba a la perfección con los pájaros cantando
por la llegada de la primavera.
Belisa se
detuvo en seco haciendo que Marcus se parase justo detrás de ella, escucho un
ruido en los arboles, vio una ardilla y
le tiro la espada la cual logro clavar en el árbol pero ni rozar a la ardilla.
Viendo como la ardilla se escapaba y frustrada Belisa se subió al árbol y cogió
su espada.
-¿Qué pretendías?- preguntó Marcus.
-Cazar para tener algo que almorzar
hoy- Dijo asqueada Belisa- pero con una espada es imposible, tendremos que
hacer un arco.
-Yo no se utilizar un arco- Le dijo
Marcus.
-Por suerte para los dos yo sí- Dijo
Belisa sonriendo.
Entonces
Belisa se dirigió a un árbol y con su espada cerró una rama de un árbol que
estaba curvada le quito la piel y las rugosidades cogió la cuerda con la que
tenia cerrada la bolsa ya vacía de la comida, la estiro, la tenso y se la puso
al árbol.
Cuando
Belisa vio el resultado se alegró pues le había quedado francamente bien, ahora
solo tenia que hacer un carcaj y unas flechas para llenar lo anterior.
Cogió unas
rama de los arboles las afilo dejándole una punta muy fina. De mientras Marcus
cogió un tronco no muy grueso lo ahueco introdujo la tela por la abertura que
le había hecho previamente con la espada y el otro estrenos por una raja
que en la camisa de Belisa lo anudo y
Belisa metió las flechas dentro.
-Ya terminamos. No sabía que se te
daba tan bien las manualidades- Le dijo Belisa a Marcus.
- La verdad es que yo tampoco, solo
quería ayudar- Le respondió Marcus- Oye
Belisa… - Empezó a decir Marcus.
-Silencio, ¿Escuchas eso?- susurro
Belisa.
Rápidamente se giro, saco una flecha,
la puso en el arco, lo tenso y soltó la saeta que silbo fuerte con el viento.
Cuando Marcus y ella se fijaron Belisa había acertado a un pájaro y a una
ardilla en la cabeza.
-No es mucho pero servirá para la
comida no te parece.-dijo Belisa.
-Si voy a por leña- Respondió Marcus.
Cuando
hubieron terminado de comer siguieron su camino por el bosque, intentaban no
pisar muy fuerte ni hacer mucho ruido por si podían cazar otra presa que le
sirviese para cenar.
-¿Cuánto quedará de viaje?-Preguntó
Belisa.
-No lo se pero el bosque no tiene
pinta de acabar- Respondió Marcus.
Marcus
subió a la copa de un árbol y al mirar al horizonte no vio mas que arboles en
su camino bajo y se lo dijo a Belisa.
A
medida que seguían caminando iba oscureciendo.
-Tenemos que ir pensando donde pasar
la noche- Dijo Marcus.
Busquemos un claro- Propuso Belisa.
Y
los dos jóvenes siguieron andando hasta que llegaron a una zona con menos
árboles donde montaron una hoguera.
-Voy a cazar algo- Dijo Belisa.
Entro
en el bosque pero ya era demasiado tarde y había oscurecido, por lo que no
había ningún animal en el bosque.
Cuando
se dio la vuelta para dirigirse de nuevo hacia donde estaba Marcus vio unos
ojos amarrillos mirándola y cuando sus ojos se adaptaron a la oscuridad era un lobo lo que la miraba y esté salto
hacia ella, Belisa lo esquivo por poco y grito de miedo. Empezó a correr bosque
a través, se tropezó con una rama y se cayó al suelo, el lobo se puso sobre
ella a 4 pata y cuando estaba apunto de empezar su carnicería se quedo inmóvil y
se cayó, Marcus le había clavado su espada en el cuello al lobo. Marcus le sacó
su espada del cuelo la limpio de sangre con un árbol y la envaino, todavía un
poco cansado se dio la vuelta y le preguntó a Belisa.
-¿Estás bien?-Dijo tendiéndole la mano.
-Sí... creo que sí, al menos no me
falta ninguna parte del cuerpo. Gracias por ayudarme- Dijo Belisa agarrando su
mano y levantándose mientras sonreía.
-No hay porque darles simplemente
escuche tu grito supuse que te pasaba
algo así que salí corriendo a buscarte- Le explico Marcus mientras le sonreía.
Los
dos volvieron al campamento, si es que se podía llamar así a una hoguera en un
claro con yerba, y se acostaron.
-¿Sabes?- Dijo Belisa ya acostada
mirando al cielo- Después de lo tranquilo que ha sido el día de hoy quién pensaría
que uno de los piratas mas temido de los
mares nos persigue.
-Tienes razón- Dijo Marcus que estaba
tirado en la yerba mirando hacia arriba con las manos entre la nunca y el suelo-
Pero cuando lleguemos a Immor mañana las cosas serán más difíciles.
-Ya lo sé, que descanses- Dijo Belisa
mientras se giraba y se ponía de espalda al fuego.
-Si… eso, descansa- Dijo Marcus
cerrando los ojos, tenía la sensación que al decir que el día siguiente sería más
difícil había roto la atmosfera que había en ese momento.
Despertaron
al día siguiente con los primeros rayos de sol y tras andar unas horas por el
bosque empezó a ser menos espeso. Encontraron un lago donde saciaron toda la
sed y pescaron algunos peces para comer.
-Ya debemos estar cerca- Dijo Marcus.
-En ese caso sigamos antes de que sea
mediodía- Dijo Belisa.
Los
dos caminaron callados un largo rato cuando a lo lejos divisaron la torre del
castillo de Immon, siguieron caminando y cuando llegaron al camino que lleva
hasta la entrada principal encontraron a muchos hombres por el suelo, un carro
con las ruedas rotas tirado a un lado del camino y ningún caballo ni lo de los
hombres que parecían caballeros ni los que debían tirar del carro.
-¿Pero que es esto?- Dijo Belisa
sorprendida.

