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sábado, 14 de julio de 2012

El secreto de la alquimia: Capítulo 5

De camino al puerto Belisa le dio a Marcus una de las espadas que había cogido de su padre.
-Toma, si nos vamos a enfrentar a varios peligros durante el viaje necesitaras una de estas.
-¿De donde lo has sacado?
-Mi padre es un herrero, simplemente cogí un par de espadas.
Ambos se pusieron las espadas en el cinturón y fueron camino al puerto de la ciudad baja, donde Belisa pensaba coger una barca para así alejarse de la ciudad y en alguna isla vecina pensar una estrategia para seguir a partir de ahora.
Cuando estaban cruzando la muralla de la ciudad baja dos personas se tiraron de ella con ganchos y desenvainaron las espadas.
                Eran dos hombres uno alto y otro bajo, el alto tenía las ropas raídas, el pelo sucio y desaliñado. Mientras que el otro tenía la ropa en mejor estado que su compañero, era un poco gordo y tenía una barba rizada muy larga junto con unas cejas muy pobladas que apenas dejaban ver sus ojos, lo que contrastaba con su cabeza sin pelos.
-Marcus el capitán esta enfadado por tu tardanza, tenías una misión importante y tu de mientras tonteando con chicas por hay ¡Joder es la edad, pero ahora no es el momento!- Dijo el alto con una voz rasposa y atropellándosele las palabras.
-Podéis volver y decirle al capitán que renuncio a su tripulación y jamás le diré lo que sé sobre el secreto de la alquimia- Respondió Marcus algo airado.
-No podemos dejarte marchar- Dijo el enano con una voz profunda y agitada.
-Entonces… -Dijo Marcus- Me tendréis que detener.
El alto ataco a Belisa ya que era la que parecía más débil de los dos. Entonces Belisa desenvaino su espada de debajo de la capa rápidamente y paro el golpe trasversa que le venia por arriba, lo desvió y le dio una rápida estocada en el pecho la cual causo su muerte inmediata. De mientras el chico atacó con su espada a Marcus y entonces Marcus con un ágil movimiento pego un salto se apoyó en el hombro del hombre y salto hacia su espalda donde le dio un tajo trasversal casi superficial.
-Esta vez he fallado queriendo, la próxima vez no será así- le dijo Marcus al enano- Ahora márchate, dile a tu capitán que no volveré y que se ahorre el buscarme, él sabe perfectamente que tarde o temprano nos acabaremos encontrando.
                Marcus se volvió y envaino su espada.
-Una cosa mas… - Dijo Marcus- Llévate a este de aquí, no lo dejes tirado en medio de la calle.

El enano se cargo al alto a la espalda y salió corriendo calle abajo. Marcus y Belisa se miraron con una media sonrisa en sus caras. Belisa limpio la sangre de su espada y volvió a envainar.
-No sabía que fueras tan bueno con la espada-le dijo Belisa a Marcus.
-Bueno imagínate mi sorpresa cuando tu has parado la espada de ese hombre y le has matado- respondió Marcus- No sabía que fueras tan buena.
-Bueno llevo años viendo entrenar a mi hermano- Contesto Belisa.
-Bueno de todas formas no creo que podamos ir ahora al puerto, el pirata que he dejado con vida a huido en esa dirección por lo que supongo que el barco de Stevan esta atracado allí.
-¿Por eso lo degastes con vida?- Pregunto Belisa.
-Mas bien porque no es mi estilo ir matando por hay…- Explico Marcus.
-Vaya, ahora quedo yo mal por matar a ese hombre- Dijo Belisa pensativa.
-Tranquila, te tenias que defender lo comprendo –dijo Marcus- pero… ¿sabes?  No me gusta matar porque realmente yo nunca elegí ser pirata, siempre me hubiese gustado llevar una vida normal, pero nací siendo pirata, mi madre y mi padre eran piratas, tenían su propio Barco y eran unos grandes capitanes, bastante reconocidos a decir verdad, así que cuando yo nací ya era perseguido por las ordenes caballerescas de las distintas ciudades y reinos, se podría decir que: “nací con la espada en la mano”- Marcus dijo esto ultimo de una forma solemne casi triste.
-¿Y entonces porque estabas enrolado en el barco de Stevan en vez de con tus padres?-Pregunto Belisa.
-Bueno… veras… mis padres murieron cuando yo tenía 5 años… fue después de robar un barco con un gran cargamento de pólvora, el barco llevaba demasiada y por alguna razón explotó y luego Stevan me encontró a la deriva y allí me hizo unirme a su tripulación donde aprendí a luchar y buscarme la vida- Dijo Marcus visiblemente apenado.
-Lo siento… yo… no lo sabía… -Dijo Belisa apunto de derrumbarse.
-No pasa nada- Respondió Marcus y su sonrisa habitual volvió a su cara.
 Eso alegró a Belisa, llevaba poco tiempo con Marcus y Belisa ya le había cogido cariño y se alegraba de haberle conocido.
-Bueno y entonces ahora que hacemos, ya no podemos ir a puerto- Le dijo Belisa dubitativa a Marcus.
-Bueno… yo he pensado que podíamos ir a la ciudad vecina y allí embarcar en un barco- Dijo a rascándose la mejilla.
-No es mala idea, ¡vayamos!, pongamos rumbo a Immor.
                Belisa se puso su capucha y los dos compañeros salieron de la ciudad baja y se dirigieron al bosque que separa Tritonia de Immor.

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